sábado, 6 de febrero de 2016

Elena.

BIBLIA DE MONSTRUOS Y SUEÑOS

PRESENTA:

ELENA.
La esclavitud del amor y las flores de la vida.

La vorágine de sabores que se entremezclan al bajar por mi garganta, me permiten la concepción de nuestra historia sin siquiera estar escrita todavía. Cuantas noches, en soledad, por tu inclemencia, anhelé tus besos, tus abrazos, y tus deliciosos gemidos. Mi lengua se pasea por tus enrojecidos pies, mi boca recibe con gusto la saliva que me escupes, y mi piel clama excitada otro golpe de tus látigos, mientras mi mente viaja a los primeros ayeres.
Mis pasos, en aquél entonces, me hacían descender poco a poco a la brutal locura. Las guerras del mundo, me habían convertido en un soldado, en un hombre con gusto por la muerte, y a través de ese camino, probé infinidad de féminas, sabores peculiares que emanaban de sus flores recién nacidas, pero nada lograba saciarme, llevarme al límite, quedando la tan anhelada libertad de éxtasis poco a poco en el olvido. Eso…hasta que la conocí a ella.
Las guerras habían terminado, y los hombres de bien volvían a casa con sus familias, pero yo, al no tener un hogar, con todos mis parientes muertos, decidí tomar un empleo de guardia en una de las mansiones sobrevivientes a tan sangriento conflicto. Me sentía insatisfecho, brutalmente arrepentido de a donde me habían llevado mis pasos, pero no tenía otra opción. La encomienda era sencilla: proteger el lugar. La mansión pertenecía a una de las mujeres más poderosas de la antigua era, antes de los días monstruosos, y al morir, heredó todo a su única hija. Aunque la historia era curiosa, decidí no indagar más en el asunto, porque de todas formas, ¿qué esperaba encontrar ahí?, y por ello me enfoqué en el trabajo.
Los jardines se convirtieron en mi propio rincón del mundo donde podía pensar, donde podía recordar viejas hazañas, y dedicar uno que otro rezo a un compatriota caído. El mundo, bien lo supe, jamás volvería a ser el de antaño, porque aunque los héroes de la nueva estirpe mundana prometan seguridad, siempre recordaremos que todos guardamos un monstruo propio. Extrañamente, ante esos pensamientos, finalmente la conocí…a Elena.

Regresaba al resguardo de mis aposentos, los que me asignaron los criados administradores del lugar, y ahí, me encontré con una joven de extrema belleza, con largos cabellos negros, luciendo un delicado vestido de flores azuladas, pero transmitiendo una sensualidad propia de la inteligencia desenvuelta por la picardía, al enseñar unas largas piernas cubiertas por medias de seda obscura, cuyo final mostraban unos frágiles pies cubiertos por unos resistentes botines. Se encontraba sentada, exhibiendo la hermosura de sus piernas al tenerlas sobre mi escritorio, y leyendo uno de mis libros privados:

—“La venus de las pieles”, creado en 1870 por  Leopold von Sacher-Masoch, para su extinto proyecto, “el legado de Caín” —dijo con una voz suave, la cual me dejó anonadado, y haciéndome saber que se percataba de mi presencia—. Para ser un hombre de guerra, usted posee gustos muy refinados.
—Fue…fue un regalo de mi madre —dije apenas, ante la impresión.

Apartó la vista del libro, y me observó, dedicándome una sonrisa tan abierta, tan pícara, que logró dejarme con la guardia baja. Dejó el libro sobre la mesa, y con una finura sólo correspondiente a una dama experimentada en las artes de la seducción, volteó todo su cuerpo hacia mí, dedicándome enteramente una vista espectacular sobre las piernas que cruzó ante mí mirada embobada:

—Usted es el nuevo guardia… ¿cómo se llama? —preguntó seriamente.
—Mi nombre es Jeffrey, señorita —dije respetuosamente, sorprendido de haber dedicado tal tono a una niña.
—Jeffrey, ¿no le parece un nombre estúpido para un soldado? —dijo despectivamente.
—Me disculpo —dije un poco más serio—. Supongo que tendría que discutirlo con mi madre, quien descansa en paz.
—Quizá deba llegar a ello —dijo, cruzando los brazos bajo su pequeño busto, consternándome de hacerme notar tales cosas—. No estoy para nada contenta con usted.
—Y… ¿eso a qué se debe?
—Mis criados podrán verlo como un héroe que luchó en grandes batallas, pero para mí, no es más que un empleado de mantenimiento —dijo de manera autoritaria—. Y por ello, le exijo una nueva serie de labores.
—¿Y qué labores son esas, señorita? —dije, sorprendido ante el tono que usaba. Mi corazón latía rápido.
—Regar mis flores —dijo sonriendo de súbito—. Mis criados tienen otras ocupaciones por el momento, y ya que le encanta estar en el jardín, creo que es una tarea a su medida… ¿me he expresado con claridad?
—Si señorita… —dije, tratando de tranquilizar mi corazón. ¿Qué me pasaba?
—Señorita Elena —dijo volviendo a su tono autoritario—. Mientras usted aquí, yo soy su ama y señora, ¿está claro?
—…Si, señorita Elena —dije con esfuerzo.
—Bien… —se levantó, y se acercó a mí—. Dígame, ¿le gusta mi vestido?

Me permití observarla atentamente, y con sutileza, le dije que me parecía encantador, como si me tratara de uno de esos caballeros del viejo mundo. Ella frunció los labios, y mientras mi corazón latía nuevamente, sonrió al final con desprecio:

—¡Perfecto! Una razón más para cambiarme —respiré hondo, tratando de controlar el temblor que subía por mi columna. Nunca me había sentido así, pero su tono me hacía desearla. Antes de salir, ella se detuvo—. ¡Ah! Por cierto, un dato interesante sobre su novela: el nombre de su creador, lo vincularon con el masoquismo, ¡cosa curiosa!, ¿verdad?

Recuerdo cómo apreté los dientes, y luché con el deseo animal de arrojarme a ella, tratando de extinguir las dudas que me acusaban por lo que estaba pensando, ¿por qué tan súbito ardor?, ¿por qué tan súbito placer?, ¿por qué tan súbita locura?, ¡era apenas una niña, maldición! Con normalidad le hubiera respondido, gritado incluso, pero…había algo en esta pequeña dama que me volvía…sumiso, paciente. Nunca había pasado, pero sin lugar a dudas, pasó. Lo extraño fue que, al voltear para observarla una última ocasión, me encontré con la decepcionante realidad de que me encontraba solo, como si se hubiera esfumado con el aire.
Inició mi trabajo, degradándome de guardia a jardinero, de héroe a sirviente, y me dediqué no sólo a regar las flores, sino a pasar varias horas con la tierra y sus misterios, buscando el máximo beneficio para tanta vida con pocos recursos. A veces, en medio del sol, podía ver a la joven dama pasear por los jardines, acompañada de algunas criadas, con una sombrilla, y lentes obscuros. Por la diversidad de vestuarios que lucía, llegué a creer que la pequeña estaba loca, pero tales pensamientos se desvanecían ante una que otra mirada que me dedicaba.
En una ocasión, donde me encontraba trabajando incansablemente en la tierra, noté como la pequeña princesa se paseaba por los alrededores, casi como si estuviera merodeándome. Ante el cansancio, caí de rodillas un momento, soltando mi pala, pero cuando me recuperé dispuesto a sostenerla, una bota pateó la herramienta, para luego pisar mi mano. Alcé la vista, encontrándome con los fríos ojos de mi ama. Mi corazón volvió a latir con fuerza, y sorpresivamente, una sonrisa se dibujó en su rostro:

—Cuentan las historias, como los hombres han peleado por reyes que ni conocen —dijo Elena—. ¿Te gustan mis botas?
—…Si, me gustan —dije mirándolas con atención, y ante eso, la niña presionó más mi mano.
—¿Pelearías por ellas? —me dijo seriamente—. ¿Por lamerlas?

Mi boca estaba cerca de sus botas, y ante este sometimiento, mi virilidad clamaba por una liberación. Era obvio que la querida Elena intentaba seducirme, pero bien sabemos que un soldado lucha hasta el final. La miré, sonriendo:

—Creo que está malinterpretando la historia, señorita —dije, y en su mirada se reflejó la duda—. Los reyes confieren cierta validación a las acciones de un soldado, pero éste, siempre buscará sentidos más nobles, como la protección de una bella flor, tal como lo es usted, y por ende, ser correspondido. Así que, no digo que no me gustaría someterme a sus órdenes, pero si voy a pelear por proteger una flor, me gustaría conocerla en verdad.

La sorpresa se reflejó en su rostro unos segundos, para luego recuperar su característica frialdad. Liberó mi mano con rapidez, y me ordenó que continuara con mi labor. Ahí comprendí, que hasta cierto punto, estábamos a mano.

Como siempre, el tiempo te aleja de los inicios, y se va construyendo la cotidianidad. Durante esos meses, no hubo mayores acontecimientos, quizá por la intuición de la pequeña Elena al verse derrotada en su intento de seducirme, lo cual me daba ratos de risa personal, pero poco después, las risas abandonaron mi sentido, ante la visión de algo majestuoso. Mi trabajo habitual con las flores me tenía ocupado, pero pocas veces lo hacía cerca de la mansión, bajo unos ventanales, y fue esa diferencia, lo que marcó un nuevo camino de placeres. Unos pequeños golpes habían captado mi curiosidad, por lo que me obligué a dejar lo que estaba haciendo, y mirar hacia arriba, encontrándome con una imagen abrumadora. Una mujer, aparentando mi edad, pero no escasa de juventud, ante mi vista sorprendida, se quitaba un elegante vestido rojo, mostrándome las delicias de su carne. Me quedé pasmado, embobado, excitado, y más aún ante las miradas provocativas que me lanzaba aquella mujer. Caí de rodillas, deseando llegar a tal diosa por cualquier medio, pero mis fantasías de perversa conclusión se vieron interrumpidas ante la angelical voz de mi pequeña ama:

—¿Disfrutando la vista? —dijo Elena detrás de mí. Pasmado reaccioné y me giré para verla—. De las flores, claro, ¿qué otra vista había que disfrutarse?

Miré hacia la ventana, y efectivamente, la mujer se había ido, como si nunca hubiera estado, ¿habría sido mi imaginación? Esa fue mi duda hasta que una de las criadas llamó a la señorita para la merienda, ¡cosa rara!, ya que nunca habían referido algo parecido, entendiendo que Elena comía en privado. A discreción, me acerqué a una de las criadas que cuidaban a la pequeña, y pregunté por la mujer que vivía en la casa, pero sólo obtuve silencio, confirmando desde que llegué, un extraño temor general por referir ese tipo de asuntos fuera de lo común. ¿Quién era esa mujer?, ¿y por qué tenía la sensación de conocerla?, ¿por qué sentía algo tan…familiar? Era algo que debía descubrir por mí mismo.
Habiendo terminado mis labores matutinas, me colé a la mansión, hasta la parte de las habitaciones, y siguiendo a algunas criadas, pude toparme con la habitación de Elena. Curiosamente, no tuve dificultad para adentrarme, y me encontré con un escenario inesperado. Sus aposentos poseían una impecable decoración, pero había muchas peculiaridades, sin mencionar, irregularidades. Cuadros, telas, muebles, objetos, que mantenían una constante radical: todas venían de distintos confines del mundo, sino es que de todos, incluso al revisar, pude percatarme que muchos eran antes de las guerras, como libros de títulos exterminados, computadoras portátiles, lámparas, dinero, cosméticos, herramientas, incluso armas primitivas como pistolas, cuchillos, y más. Me acerqué a la cama, y encontré en ella algo que simplemente, me asustó, no para aterrorizarme, pero si para palidecerme debido a que su sola existencia era inconcebible: una cajita musical. La tomé entre mis manos, y en ese momento, gracias a mis pasados instintos despertados por las circunstancias, me percaté que no estaba solo. En el marco de la puerta, observándome entre sorprendida e indiferente, sosteniendo una sombrilla, se encontraba mi ama:

—¿Así es como cuidas mis flores? —dijo despectivamente—. ¿Qué significa esta irrupción?

Me sentí como un sucio extraño ante esa tan bella e hipnótica mirada, pero haciendo un esfuerzo, me mantuve avante ante la adversidad. Pedí disculpas por mi intromisión, alegando que había algunas cosas que debía saber si planeaba continuar con mis labores. Algunos criados varones estaban listos para intentar sacarme, pero con un leve movimiento de mano, Elena los detuvo, y les indicó que nos dejaran solos. Cerró la puerta, y aunque se me notaba el nerviosismo, decidí permanecer con un semblante serio:

—Veo que le atraen las cajas musicales —dijo súbitamente sonriente, acercándose a mí—. La construí yo misma.
—Perdone, pero eso me parece improbable —dije permitiéndole su paso para sentarse en su cama.
—Explíquese, caballero —dijo sin perder ni la seriedad ni la sonrisa.
—Durante las primeras trece guerras, los países aliados necesitaban métodos de espionaje cada vez más…refinados, para obtener información de los enemigos que se beneficiaban de las catástrofes que asolaban el mundo —le espeté la cajita—. Para ello, se reunieron a los últimos artesanos, dedicados a la creación de una serie de inventos, indetectables para la tecnología enemiga, pero aún poseedores de complejos mecanismos: así nacieron estas cajas musicales.
“A simple vista, pueden parecer un mero objeto decorativo, y en sí, lo son, al no ser letales, sin embargo, poseen una peculiaridad grandiosa, digna del ingenio humano”.
“Colocadas en los lugares correctos, la música lanzada provoca un campo auditivo latente, la cual es capaz de atrapar los sonidos en una atmósfera cerrada, y por ende, deformar la canción a tal grado, que el dueño creería que estas cosas se volvían inútiles. Ahí es el preciso instante, cuando recuperamos dichos inventos”.
—Sonidos que atrapan sonidos —concluyó Elena—. Ingenioso, útil en más de una ocasión. Pero eso no explica su intrusión aquí.
—Señorita Elena, yo mismo supervisé la invención de dichos artefactos, y contabilicé quienes, cuáles y cuantas cajas se fabricaron: 82 en total —dije seriamente, mirando la cajita en mis manos—. Y en ningún momento, me topé con ésta, lo que me lleva a la conclusión, de que quizá, si, usted la construyó, pero me parece imposible que tuviera dichos conocimientos, ya que fue un proyecto clasificado. ¿Si me doy a entender por dónde voy?
—¡Bah! No tengo porque explicarme a un empleaducho como usted —dijo indiferente—. Sólo limítese a servirme y no hacer preguntas. Deje esa baratija y váyase de aquí, ¡inmediatamente!
—¡Cállese la puta boca! ¡Maldita sea!—dije, exaltándola, lanzando la caja al suelo, y lanzándome sobre ella, agarrándola de sus manos—. Muchos amigos míos murieron por ese proyecto, ¡muchos fueron torturados!, entre ellos mi hermano, ¡así que muestre más respeto a lo que usted considera “baratija”!
—¡¿Qué significa esta ofensa?! ¡Suélteme malnacido!
—¿Qué pasa, señorita?, ya no se ve tan fuerte como antes —dije sonriéndole con cinismo—. ¿A dónde se fue esa frialdad suya?, o quizá, usted no es quién dice ser, ¡he!, ¡contésteme!, ¿quién es usted realmente?

Súbitamente, la pequeña Elena dejó de moverse debajo de mí, y me miró con una calma un tanto extraña. Una sensación de terrible peligro me sacudió completamente, al observar cómo los ojos cafés de la niña, se inyectaban en un rojo llameante. De pronto, me vi impulsado por los aires, pero cuando creí que mi destino inmediato sería el suelo, me sorprendí al verme suspendido en medio de la habitación. Elena se levantó de la cama, tranquilamente, acomodándose su vestido, y mirándome con un aspecto un tanto feroz.

—No tienes ninguna idea de lo que soy, gusano —me dijo con moderada rabia—. Pero te puedo jurar, que nunca permitiré que un simio como tú atente contra el honor de mi raza, ¡mi honor!
—¿Qué…es usted? —pregunté, aún temeroso.
—¿No lo adivina? No, claro que no, un simio como usted… —dijo despectivamente. Súbitamente sonrió, aún la ira en sus ojos—. Le daré una pista, “¡Escúcheles! ¡Son los hijos de la noche! Sus aullidos son cómo música para mis oídos”… ¿no? Bueno, ¿qué tal este?, “De la semilla de Belial, surgió el vampiro Nosferatu que, como tal, vive y se alimenta de la sangre de la humanidad”… ¿no? ¡Esa es más sencilla!, ¿quizá algo del nuevo siglo?, “La victoria parecía estar a nuestro alcance, era el derecho a nacer de los vampiros”, “A veces el mundo no necesita a un héroe, a veces lo que necesita, es un monstruo”… ¿qué pasa?, ¿tengo que brillar acaso para que lo entiendas?, ¿controlar los elementos naturales?
—¿Qué?
—Referencias vergonzosas y estúpidas dentro de nuestra historia…mí historia —dijo Elena perdiendo la sonrisa un momento—. Al menos, dentro de la psique humana. ¿Qué me dices de ésta?, “Oh la noche de la sed, creaturas vestidas con el viento; demonios entre los mortales nos llamaron, pero ángeles de las sombras fuimos”, poema del siglo 23, por un tal Dante Polidec, italiano, aunque de dudosa procedencia, y más cuando enloqueció ante tantas visiones…decía que era visitado por creaturas macabras en sus sueños.
—Vampiro… —dije finalmente—. Los comienzos de la guerra…ataques oníricos…el primer frente…creaciones de experimentos del enemigo.
—¡Error! —gritó Elena, sintiendo cómo mi cuerpo se apretaba—. Nosotros existimos siglos antes de los inventos del hombre, pero a causa de sus malditas guerras, a causa de su constante búsqueda por el poder… ¡toda mi raza fue capturada!, usada, ¡violada!, en sus malditos experimentos para crear monstruos…mi familia, mis amigos, todos se fueron, ¿y a qué costo?, ¿una maldita era de paz?
—Yo, yo no sabía…
—¡Claro que no lo sabías! Tú sólo peleabas por lo que creías correcto, ¡tan ciego!, cual simio…
—… ¿Vas…vas a matarme?

De pronto, de esa mirada rabiosa, brotó una sonrisa más, no alegre, sino maquiavélica, reflejando un disfrute ante pensamientos que no me atrevía imaginar. Poco a poco, su rostro, reflejó una turbación, como si se diera cuenta de algo importante. Caí pesadamente al suelo, y la señorita Elena, me ordenó retirarme de su habitación. Sentía miedo, sin duda, pero también, tenía más cosas que preguntar. Yo no era un experto en vampiros, y tampoco estaba al tanto de todos los detalles del enemigo; yo sólo peleaba por lo correcto…por qué era lo correcto, ¿verdad?
Volví a mi habitación asignada, y me mantuve ahí por varias horas, sabedor que si ella quisiera, entraría a mis rincones sin el más mínimo esfuerzo. Una voz, una de las criadas, me pidió salir porque la señorita Elena deseaba verme. Me negué no una, no dos, no tres veces, sino doce veces antes de que volviera el silencio a mis alrededores, además, ¿qué esperaban de mí?, ¿qué estará planeando?, ¿acaso está jugando conmigo? Sólo podía recordar el rostro de aquella jovencita, tan dulce, en contraste con la macabra sonrisa que me dedicó… ¿qué estaría pensando en esos momentos?, ¿asesinarme?, ¿torturarme?, ni idea, aunque…de súbito reaccionó y me dejó ir… ¿qué quería ahora?
Al treceavo llamado por mi presencia, decidí levantarme, debido a que su voz, por algún motivo, me transmitió más tranquilidad. Salí, y de vuelta a la mansión, a los pies de las escaleras, estaban todos los criados, mientras que en la parte superior, se encontraba la señorita con un nuevo vestido, que la hacía lucir radiante. Primero miré a los criados, y luego miré a Elena, olvidando la ferocidad de hace rato, y encontrándome con un rostro bellamente sumergido en la duda:

—Gracias a todos por venir —declaró finalmente, reflejando aflicción—. Como bien sabrán, surgió un pequeño altercado entre el joven Jeffrey y yo… —todos voltearon a verme, pero yo me mantuve calmado—. Por lo que...yo, ante todos…me…

Mi corazón empezó a acelerarse, y de pronto, una inmensa sensación de tristeza me invadió. Alcé la vista lo suficiente para que nuestras miradas trataran de intercambiar significados aún indescifrables para mi humana condición, pero los fenómenos sensitivos por los que mis pensamientos se vieron acorralados, eran bastante vivos. ¿Acaso ella…trataba de comunicarse conmigo, transmitiéndome su sentir?, ¿por qué haría tal cosa? Dejé mis cavilaciones al menor movimiento de sus labios:

—Me disculpo…con usted Jeffrey.

Mi corazón se detuvo un momento, para luego latir de manera desenfrenada:

—Sé que me comporté de manera…salvaje, contigo, y no pretendía que me vieras…
—¡No tiene por qué disculparse! —exclamé interrumpiéndola, y sorprendiendo a todos. Su mirada reflejaba desconcierto, y era obvio que la mía también—. Yo soy el que debe pedir perdón, por todo. No debí entrar de esa forma a su habitación, ni exigir respuestas por preguntas que no debía hacer.
—Yo, este… —balbuceó, sorprendiéndome al verla tan nerviosa—. Acepto sus disculpas, como espero, usted pueda aceptar cordialmente las mías.
—…Estoy a su servicio, señorita Elena, ansioso de seguir con mis labores —dije, sorprendiéndome a mí mismo.

Prosiguió un grato silencio, por el que pude ver un brillo único en los ojos de la señorita, al tiempo que una inconfundible calidez invadía mi cuerpo, mientras su rostro se iluminaba con una sonrisa tierna. Nos miramos por unos segundos, y pude sentir, una reconciliación:

—De ser así, ¡no se diga más! —dijo alegremente, en sus característicos cambios de humor—. Vuelvan todos a sus respectivas labores…en especial usted Jeffrey, ya que nadie cuida mis flores como usted.

Y así, con una leve reverencia, todos nos dispersamos. Estaba por volver a mis labores en el jardín, cuando de pronto, fui abordado por dos de las criadas, reconociéndolas como las que más acompañaban a la joven ama durante sus paseos al aire libre. Les sorprendió por sobre manera el ver a su bella dama alegre después de mucho tiempo, una verdadera y liberal alegría. Ante estos elogios, mi instinto me movió a preguntar más cosas, y descubrí que los criados con los cuales convivo actualmente, son la sexta generación, que tienen como deber cuidar a la joven dama, cosa que me sorprendió mucho. Elena, aparentaba la edad de una niña de diecisiete años, cuando en realidad, rondaba más allá de los doscientos; me pareció inconcebible el que se hayan mantenido en el mismo lugar tanto tiempo, pero comprendí que tiene cierta lógica debido a las catástrofes mundiales. Pero ahora, ¿por qué se mantenían ahí?, pero ante tales preguntas, las criadas, durante las labores matutinas, y entre platicas, me miraban con preocupación. “La ama Elena no puede salir de aquí”, dijeron no sin cierto pesar, cosa que despertó mi interés:

—¿Pero porqué? ¡La guerra ha terminado!
—¿Puede estar seguro de eso, señor Jeffrey?

La verdad, después de tales descubrimientos, ya no sabía qué creer. Luego de tales agravios, las sombras se volvieron luceros dentro de la mansión; entre trabajo y trabajo, siempre había tiempo para miradas discretas, pláticas, incluso una que otra risilla elocuente. La señorita Elena se encargó de guardar una enorme colección de libros a lo largo de su historia, por lo que conocimientos, no le faltaban en lo absoluto, aunque en nuestras conversaciones, ella prefería hablar sobre leyendas y mitos, en especial sobre el vampiro. Tanta fue la efusividad y nuestra confianza, que hasta me ofreció unos aposentos dentro de la mansión, muy cercanos a los suyos, y yo, no pude declinar dicha oferta. En una ocasión, por antojo infantil y ecuanimidad intelectual, ella llamó a todos los criados, los puso en la sala principal, y nos instó a que contáramos historias o cantáramos canciones juntos. Fueron verdaderas épocas de plenitud y gozo. Aquel hombre de guerra con gusto por la sangre, solitario de cualquier patria, había encontrado el placer de una familia, un lugar de pertenencia. Y de tal calidez, no pasó mucho tiempo en desbordarse en acalorada pasión.
Terminaba de mis labores matutinas con gran ahínco, pero cuando casi me entregaba a los senderos del descanso, tales trayectos se vieron abruptamente obstruidos ante el fortuito encuentro con la ama Elena, en paños menores, con el destino seguro de un baño reparador. Pude degustar, con gran entusiasmo, pero con respetuosa disposición, que debajo de tantos vestidos exóticos, se escondía la llameante piel con las exquisitas formas de la juventud. Parece que su condición no impedía todos los cambios que trae por fortuna la naturaleza de la edad, y no me refería precisamente a los del espíritu. Me dijo que ella, efectivamente, se encaminaba a darse un baño, pero que por desgracia, las criadas que se encargaban de darle una limpieza completa, dormían plácidamente. Ella deseaba, por manipulación o azar, que tal tarea recayera en mí; al ser su sirviente, ¿cómo negarme?
Entramos al baño, y ella, sin perder el tiempo, se quitó la toalla ante mí, enseñándome con una sensual disposición los misterios de su inocencia aún intacta. Tratando de no distraerme, dispuse todo para su baño, y con suma delicadeza, empecé a enjabonar su bella piel:

—Jeffrey, ¿soy hermosa? —preguntó de repente.
—Es usted divina.
—¿Me deseas?

Detuve todos mis movimientos, apartándome un poco. Ella me dijo que podía ver mis pensamientos, y con las fantasías eróticas, no era, para mi buena estrella, un proceso diferente. No podía negarlo, pero me abstuve de cualquier intento, lo cual provocó que ella dirigiera su mirada hacia mí. Era la primera vez que tenía su rostro tan cerca al mío, y aunque quedé deslumbrado por su finura, pude percatarme que sus ojos, no me eran indiferentes a ningún ayer. Ante mis propios ojos, ella empezó a transformarse, adquiriendo mayor edad, reconociendo en ella a la mujer del otro día; al parecer, aquella ocasión en los jardines, ella dispuso todo para jugar con mi mente. Intentó provocarme, a lo que respondí que no lucharía por una reina desconocida, sino por la flor que conocí.
Sonriente una vez más, nuestros cuerpos cerraron distancia frenéticamente, entendiéndome de nuevo con los caminos del éxtasis ante la sensación de sus labios, de sus mordidas, de sus susurros.

—No puedes mentirme, sé de los deseos que guarda tu corazón —se alejó de mí, deleitándose al ver el deseo en mis ojos.

Su cuerpo desnudo se irguió ante mí, con extrema inocencia, ofreciéndome la auténtica flor de su juventud. La observé preocupado, pero su sonrisa hizo desaparecer cualquier temor, además de decirme que desde hace años, esperó a alguien con mi fuerza y pasión para ofrecerle los frutos del Edén.  Sólo referiré, que aquella noche, el inicio de mi alegría, el inicio de mi esclavitud hacia ella, me permitió recorrer sus extensos jardines, dándome a probar infinidad de delicias. Nunca olvidaré la sensación de su lengua lamiendo las heridas de mi pecho, mientras yo inhalaba el aroma de sus largos cabellos obscuros:

—Amor mío… —suspiró en medio de las sombras, a mi lado—. Siento tu alegría, pero percibo tu inquietud, ¿qué te acongoja?
—…Aquella tarde, cuando supe quién eras, en tu primera sonrisa… ¿cuál fue tu pensamiento?

Una ráfaga de viento chocó contra mí, descubriéndome solo entre las sábanas. Al discernir entre las sombras, me la encontré, con la mirada fija en el cielo, bañada por la tan antigua luz de luna. Ante nuestra unión carnal, nuestros espíritus igual estaban conectados, y pude saber, sin pesar, que una pregunta llevaba irremediablemente a otra:

—Elena… —le dije, casi suplicante—. ¿Por qué permaneces aquí? Un ser como tú no debería vivir atrapada entre estos ridículos muros.

Obtuve silencio, pero yo supe esperar. Me mantuve quieto, controlando mi respiración, admirándola. En veces, sentía irreal aquel instante, en el de su contemplación, pero siempre me hacía volver a la realidad el incondicional amor que le tenía:

—Eran los inicios de la quinta guerra que asoló al mundo, y debido a los progresos armamentísticos del hombre, mi especio resultó diezmada…
“Estábamos al borde de la extinción, y por ello, mi familia, el último clan, apenas con unos meses de haber sido transformada, de haber sido iniciada, me trajeron aquí, y realizando un antiguo ritual de juramento a la noche, levantaron una protección eterna a estos terrenos inóspitos…yo jamás podría salir de aquí…al menos, hasta que bebiera la sangre del primer amor, de aquel a quien amara, y que claro, me amara a mí”.
—…Ha sido una larga espera —dije, admirado por la figura de su cuerpo desnudo.
—Si —dijo melancólica—. Al principio intenté por todos los medios salir de este lugar, pero nunca encontré a nadie a quien amar, nadie a quien ofrecerle mis pasiones.
—…Te comprendo a la perfección.

Sentí sus pensamientos viajar a través de la noche, nuestra noche, volviéndome a rendir a los encantos de su piel, con el anhelo de aquel instante, donde me volvió loco con su sola presencia por primera vez. Escuché sus suspiros, los cuales fueron encendiéndome, entre caricias discretas. Besaba sus piernas con pasión, sus senos con delicadeza, y bebía el néctar de sus jardines, donde su flor más hermosa ya ha florecido. Entre el deseo y la decadencia le susurraba que mi vida le pertenecía, y que si debía darla para su libertad, lo aceptaba con gusto. Me lo negó, más de una vez, mientras sus dedos formaban rasguños enrojecidos a lo largo de mi carne, diciéndome con sintiente verdad, que no necesitaba ver un mundo, más que el reflejado en mis ojos.
Al entregarnos nuevamente en las infinitas artes de la lujuria, el silencio consecuente provocó que mis pensamientos divagaran ante las dudas que permanecían en mí sobre el mundo exterior. Encontré en Elena no sólo una familia, sino la mujer que despertó aquel fuego que hace eones creí extinguido, y era obvio que quería permanecer a su lado…pero un pensamiento seguía molestándome. Si algo he aprendido a lo largo de mi vida, es la incansable contradicción que tienen las personas ante su entorno; el hombre de todos los tiempos, sólo llega a vislumbrar la paz luego de la destrucción, de un derramamiento de sangre, pero incluso tal prosperidad es una ilusión pasajera. Con la incansable hambre de poder, ante la falta de un adversario, se intentará buscar a otro. Sentí un escalofrío recorrer mi alma, recordando la pregunta de hace algunos ayeres: ¿la guerra realmente había terminado? Si y lo sabía, pero tenía el presentimiento y el temor, de que una nueva se aproximaba, donde los justos otra vez tendrían que ofrecer su sangre ante reyes que no conocen.
Los días, los meses, y los años pasaron ante mis ojos, provocando la debilitación de mis miembros, pero no la de mi espíritu ni mis virtudes. Elena, mi ama y señora, se mantenía igual, fresca como la más bella flor, permitiéndome aún un lugar en su lecho. Viví con esta pequeña niña épocas de alegría, de pasión y sosiego, y tales fueron los gozos aquellos años, que mis preocupaciones se quedaron con el tiempo y sus entornos. Las estaciones sucumbían una tras otra, y con calidez, nos sobrevino la primavera, donde yo trabajaba continuamente en los jardines donde plantaba algunos alimentos, y era custodiado por la impecable mirada de mi dueña. Precisamente cuando el amor nos inundaba, es cuando se recibió el primer aviso.
Los criados pudieron avistar por los horizontes visibles desde la mansión, grandes columnas de humo que se extendían por varios kilómetros a la redonda. No recordaba la última vez que Elena y yo nos vimos con tal preocupación, pero tales semblantes, y tales sentires, cedieron lugar a lejanos pero familiares sonidos de muerte; los conflictos en tierras vecinas, como en las historias de nuestra antigüedad, han empezado a manifestarse en nuestro entorno. Aunque vivíamos en un rincón alejado del mundo, pensábamos, inocentemente, que los problemas exteriores tardarían mucho en aparecer. Pero por desgracia, tales días habían llegado. Fue por tales circunstancias, que desempolvé mi viejo traje bélico, y me ponía a inspeccionar los terrenos circundantes de la mansión. Al principio, como era de esperarse, no encontré nada, pero luego de algunos días, pude notar algunos movimientos extraños entre el follaje,  y toparme con la triste realidad, de que la mansión, era vigilada por numerosos campamentos escondidos, más por su recién descubierta tecnología, que por el entorno en sí.
Los pasos que antes me llevaban de forma descendente a la locura, ahora me conducían hacia la tristeza, de regresar a un templo, a un hogar, que no podía defender. Nunca olvidaré el más preciado de mis recuerdos, de la conciencia que aún se mantiene en el dispar de mi esencia, el cómo mi ama, mi dulce señorita, Elena, se acurrucaba junto a mí, y cómo posando nuestra mirada hacia el ocaso, llegado el anochecer que no auguraba un nuevo mañana, fui asaltado por el terrible, pero aun así dulce pensamiento, de estar ante mil naciones en guerra, contra nuestro amor.
Odio, locura, muerte, gritos bajo las llamas de la inclemencia, o al menos así lo recuerdo cuando fuimos invadidos por un grupo menor de soldados. ¿Cuánto se resistió?, ¿la historia no guarda el tiempo de los combates?, sólo los que deben ser conocidos, en los que se intenta mostrar que se luchó por lo correcto, ¿pero y todas esas batallas donde se permaneció en pie, por verdaderos ideales? Perdidas, olvidadas, todo sea por mantener una paz intermitente. Elena, no tenía el más mínimo conocimiento en lucha, jamás había peleado en su vida, pero más que nada porque no tenía razón para hacerlo, y tal razón yacía tendida ante la derrota, ante las heridas, ante una mirada piadosa que clamaba por una salvación y por mantener la verdad de un romance sorpresivo. Así fue Elena, ¡luchó, luchó y luchó!, hasta que fue la única en pie…mientras que yo me paseaba por el borde de la muerte.
Cuánto tiempo nos miramos no sabría decirlo, pero para mí, duró una eternidad sin saberlo; las palabras sobraban. Acaricié su rostro, reclamando el último sentido de su piel antes de la hora última, pero sosteniendo mi mano, nos sobrevino una esperanza.
Por naturaleza imaginativa, el final de una historia es el comienzo de otra muy distinta. ¿Por mi final, preguntan? No lo tuve, y bien lo comprendí al sentir los renovados colmillos de mi ama reclamando mi ser para su entera libertad. La sangre es vida, y así mi espíritu pudo quedarse con ella. Digno de su especie, ella conoció lo que era el éxtasis, y los secretos de la eternidad, y todos los dones que ello implicaba. Elena, mi dulce Elena, fue libre, y yo, su eterno esclavo, su eterno amante. Nuestros viajes iniciaron, y con práctica, ella logró acercarse una vez más a mí, en un plano más allá de la muerte y de la vida, degustando pacientemente de sus miradas. Probé los frutos de permanecer en su interior, las sensaciones abismales de su espíritu, probando tanto los consuelos de su amor, como nuestros singulares ditirambos de tortura y ferocidad, complaciéndome, educándome, maltratándome y amándome como nadie jamás lo había hecho.
Vivimos en un mundo en guerra, ¡siempre en guerra!, y queríamos demostrar que la paz no era sólo posible, sino necesaria. Exiliaríamos a los reyes desconocidos, y predicaríamos la belleza de las flores al mundo, pero para proteger ese ideal, haría falta de algo más allá de la voluntad o el amor. Lo que mantiene un ideal, es vivirlo en carne propia, y me sentía muy feliz, que al lado de Elena, tenía una eternidad para hacerlo.

Nuevos escritos.



“Yo me concibo como un artista, un creador de posibilidades, porque mi trabajo, la labor de toda una vida, me mueve a enfrentarme con cada nueva historia y expandir mi esencia hacia nuevos horizontes. Como he explicado con anterioridad, toda esta bella creencia sobre la realidad y viaje a misteriosos universos por medio de la imaginación, y toda esta ideología acerca de ventanas que fungen como reflejos de un mundo a otro, la afirmo a un nivel literario, porque de ahí, la causa de ver reflejado mi rostro en una hoja en blanco al principio de algo nuevo, se debe a la proliferación de tantas ideas en las cuales se tiene que decidir conscientemente para qué utilizarlas.
No puedo afirmar la existencia de todos esos mundos imposibles, debido a que no he tenido una experiencia directa sobre ello, sin embargo, ¡las posibilidades existen!, son reales y están vivas, y estas se manifiestan al momento de tomar una decisión. La vida como la conocemos, ya sea vista desde una perspectiva religiosa, científica, espiritual, nihilista, existencialista, entre muchas otras, haya tenido un accidental origen, es una maravilla cuando te pones a pensarlo, siendo que estás dentro de un espacio más allá de ti, y sin embargo, te sientes conectado a ello. ¿Cómo no imaginar con cosas como otros universos, superhéroes, realidades alternas, cuando con la mera actividad de la significación, característica en el ser humano, te permite mantener una conexión con toda esta realidad? Desconozco si la vida posee un propósito definido, un plan maestro, pero nada nos ha impedido dar un significado a todo ello, y eso surge debido al inequívoco y especial impacto que tiene la realidad en tu conciencia, desencadenando una reacción que te permite engancharte a una creencia.
Existe la muerte, una experiencia que analizada bajo cualquier perspectiva, generará en su momento una experiencia única para cada persona, ¡eso existe!, ¡y es maravilloso!, ¿qué pasará después?, pues como decimos en mi barrio, “ese ya es tu pedo” ¿no?, pero vemos que con seguridad, transitamos hacia un final en común para todo ser humano, y que nos llevará a otro lado, ¡aunque sea a la nada!, porque eso ya es algo fuera de ti.
¿Cómo se llama aquello que ha sido llamado a lo largo de la humanidad, por mucho nombres?, lo pregunté de manera abierta en un viejo ensayo escrito sobre la existencia del poder, y nuestro potencial aún escondido, y puedo decir, que llámese como se llame, todos miramos hacia el mismo punto. Tengo la bonita esperanza de que algún día, en algún tiempo, toda la humanidad se verá de frente en el otro lado, y cuando por fin vean la realidad acerca de su fe, todo terminará en carcajadas, viendo cómo hemos perdido tanto tiempo discutiendo, y la agradable sensación de que aún tenemos mucho que aprender. No sé, inocente pensamiento el mío.
No sólo como escritor, sino como ser humano, no me puedo permitir el no tener creencias, aunque sea en varias cosas, pero no verlas lejanas, sino verlas en mí mismo, meter la mano en el bolsillo y encontrarme con el Nirvana embarrado en mi mano, ¿me comprenden? Creo en un destino marcado por nuestras decisiones, y una conciencia universal con la cual estamos conectados debido a las figuras primordiales y el equilibrio de la vida… ¿cómo dice?, ¿qué eso nos privaría de la libertad?, ¡Ja! En lo absoluto, porque es bien sabido, en especial para aquellos expresivos de la escritura, que dios como el gran escritor, si bien ya mantiene un guion terminado sobre la historia de nuestras vidas en esta gran obra existencial, hay que ser consciente que todo gran escritor tiende a hacer cambios de último minuto, y varios de ellos, porque sus propios personajes se lo han sugerido”.

Hablando solo durante el amanecer.



Ninguna de estas imágenes, obviamente editadas, me pertenece en ningún sentido.
Su utilización, y obvia edición es con el único objetivo de demostrar y entretener.
Cada imagen pertenece a sus respectivos creadores con sus debidos derechos.
Estando todo aclarado, agradezco su atención. Me despido.

Dragon Ball Super.


DESPERTAR Y RESURRECCIÓN.

Los saludo nuevamente, querido público de todos y ninguno. Aquí me tienen, en este espacio una vez más, para hablarles sobre lo que he sentido hasta el momento de la nueva serie de Dragon Ball. Hoy en día vivimos una época donde se da nacimiento a historias sorprendentes, y de este manga reconocido a nivel mundial, no es la excepción. Con el impactante inicio de las nuevas aventuras de este carismático personaje llamado Goku, con películas como La batalla de los dioses, y la resurrección de Freezer, no quisieron hacernos esperar con una soberbia continuación.


Desgraciadamente, para muchos, aunque si fue una gran emoción volver a saber sobre sus personajes favoritos después de la épica lucha contra Majin Boo, para otros resultó decepcionante la pésima calidad de animación con la que contaron algunos episodios, y sirvió de material para hacer una eterna burla a la serie. A manera de paréntesis, igual a mí me decepcionaron esos detalles, pero hay que comprender que no estamos hablando de una animación sencilla, y menos con el tiempo dado. También debo resaltar que la serie, a mi consideración, más allá de sus impresionantes batallas y material cómico de relleno, ha podido dejar en claro varios detalles que resultaron dudosos en las películas, sobre los misterios que abarcaban la existencia del Súper Saiyajin Dios, como la posibilidad de alcanzar dicha fase sin la ayuda de otros Saiyajin, que es el caso de Vegeta, y que la transformación conocida como el Super Saiyajin Dios Azul, es una transformación superior al estado base de aura rojiza. Si, son detalles pequeños, quizá muy obvios, pero que dentro de la trama, permiten el desarrollo de cierta lógica, durante su continuidad. Pero eso tampoco es lo que he venido a decirles.



Como igual algunos saben, a la par de la serie también se está realizando un manga de la misma, y cómo en ella no se contó, de manera visual, el pequeño enfrentamiento contra Golden Freezer, pudimos ver las circunstancias que desencadenarían el futuro de la serie.


Me permito opinar, y sé que no es excusa, que al tratar de resumir los valiosos argumentos de las películas anteriormente estrenadas, en los primeros veintitantos capítulos lanzados hasta la fecha, provocó un erróneo o muy súbito desenvolvimiento de la trama, causando por ende una mala calidad de animación. Pero, volviendo a la aclaración de detalles que denoté hace poco, igual hizo que algunos elementos resaltaran, separando detalles importantes que en el manga no se han tocado, y eso alcanzó su cúspide, en el capítulo 29.


Para muchos ya no es misterioso lo que prosigue de esta aventura, pero aún así lo diré. Aparece Champa, el dios de la destrucción del universo seis, y hermano gemelo del dios Bills; al perder un enfrentamiento de comida deliciosa, Champa reta a su hermano a un combate entre sus universos, y el ganador se queda con el universo del perdedor. Aclarando que si ellos lucharan ambos universos se irían a pique, explicó realizar un torneo de luchadores escogidos por ellos. Es en este instante, cuando Bills alega qué obtendría a cambio al tener el triunfo, donde se introduce la existencia de las súper esferas del dragón, que a diferencia de las creadas por los Namekusein, estas no tienen límites en cuanto a qué tipo de deseo obtener.
Mi intención no es la de establecer una teoría sobre el futuro de la serie, como millones de canales de internet han hecho antes que yo, y cuya labor admiro, siendo que sólo deseo señalar que, a excepción de algunas revelaciones previas como la de Wiss sobre la existencia de los universo múltiples, y Gohan quien decide retomar su entrenamiento, este último capítulo, lo sentí muy diferente.

[…] Para nosotros los dioses, las esferas del dragón no son más que una razón para pelear […]
[…] Los dioses no desean nada, y si tuviéramos que desear algo…sería desaparecer todo […]

Nótese la actitud propia de cada uno de los personajes.
Estas palabras, proferidas únicamente por Bills, el dios de la destrucción del universo siete, son las que me movieron a escribir esta publicación, porque aparte de ser un momento tenso durante el capítulo, cosa que no se ha visto o sentido antes, pude intuir que aquello era el principio de algo mucho más grande. Tal pensamiento fue confirmado ante las miradas que se lanzaron el Dios destructor y Bulma.



¿Qué me dijeron esas miradas? Muchísimo, porque me dije que esto ya huele a conflicto, por ende, esto ya huele aventura, ¡esto era justo lo que esperábamos!, este es el giro argumental, que yo, y espero que muchos otros, han estado esperando para empezar a discernir entre el verdadero potencial de la serie y la relación que hay entre los personajes.
Una de las cosas que me permitieron refutar todavía más sobre este precioso momento del capítulo, es que Bulma es la principal implicada, ¿y quién es Bulma?, ¡bueno!, cualquier hija de vecina no es, sino que ha estado desde el principio de la aventura, desde el principio de la magia, conociendo de todo. Se ha enfrentado a la patrulla roja, al rey demonio Piccolo, al emperador Freezer, a la amenaza androide, al terrible Majin Boo, y ésta es de las pocas veces que se le ha visto realmente alterada, por tan sólo la mirada de otro personaje. A tal punto llega su preocupación, que de cierta forma le recrimina a Goku el no tomarse las cosas en serio, e incluso Vegeta se impresiona ante esa actitud. Hasta cierto punto Goku parece desinteresado de dichas palabras, pero aún así, queda por sentado cómo éste ha equilibrado su deseo por volverse más fuerte con su deseo de protección.


También está la posibilidad fructífera de que no suceda nada, sin embargo, esas reacciones acompañadas con la música de fondo, no creo que hayan elaborado cierta tensión por casualidad. ¿Qué planea Bills? No tengo ni idea, pero espero que los creadores jueguen mucho con este momento, para crear la expectativa, y mantener enganchada a la audiencia. Espero les haya agradado este breve interludio. Yo soy Maximilian de Zalce, el Guardián Eterno; gracias por su atención.


Ninguna de las imágenes aquí ocupadas me pertenece en ningún sentido.
Su utilización es con el único objetivo de demostrar y entretener.
Cada imagen pertenece a sus respectivos creadores.
Estando todo aclarado, me despido.

Mangas preferidos.

MANGAS PREFERIDOS…
Hasta el momento.

Saludos otra vez, amigos míos. Estoy aquí tan pronto para demostrarles que mis lecturas no sólo se limitaron a cómics de toda índole, sino que se extendieron a los terrenos del manga. También cabe decir, más por obviedad general que por asuntos del pasado, que no considero ninguno mejor que el otro, sin embargo, y no me dejarán mentir, quien proliferó en géneros de diversos tipos, en primer lugar, fue el manga. Sin más verborrea, aquí les dejo algunos.


Shingeki No Kiojin.


Este maravilloso material tuvo un reconocido impacto en su surgimiento. Entrando definitivamente en el género de supervivencia, cuenta cómo la humanidad lucha contra una especie de monstruos llamados Titanes, seres de enormes proporciones cuya actividad natural es la de comer humanos, borrando a mayor parte de la especie humana, acorralándolos dentro de unos gigantescos muros que sirve como última protección de los supervivientes.

Hellsing.


El mejor manga sobre vampiros y soberbia humana que he leído hasta la fecha. Ubicado en un mundo alterno al nuestro, se libra una encarnizada y secreta lucha contra entes sobrenaturales, siendo la organización Hellsing, la más destacada en la eliminación de vampiros, contando con su arma definitiva, y protagónico jurado que se ha vuelto una leyenda, Alucard. Cargada de un humor negro masivo, personajes con características muy vivas, y una trama más que intrigante, es a mi consideración una de las lecturas más increíbles de su género.

Zatchbell


Uno de mis mangas preferidos, de cuya historia he dedicado ya una de mis primeras publicaciones en este espacio. Personajes encantadores, trama disfrutable, sin mencionar las enseñanzas que me dio a mí en su debido momento. Con honestidad, no hay más que decir.

Battle Royale.


Este es uno de los mangas que más he escuchado mencionar en rumores sobre personas retraídas o con inclinaciones perversas. Pero una vez empezada mi lectura, y obviamente, sin frenarme hasta su conclusión, aunque si posee gran cantidad de violencia explícita, lanza una crítica durísima hacia toda aquella sociedad que posea actividades contra la libertad de expresión, e igualmente qué tan grande es la firmeza de una persona ante determinadas circunstancias, resaltando que incluso en momentos terribles, la esperanza puede prevalecer.

La divina Comedia.


Aquí vean la adaptación de una obra admirable que se presenta por sí misma. Catalogada por muchos expertos como el poema del alma humana, las virtudes y debates con los que vive Dante Aliguieri en sus viajes por el infierno, el purgatorio y el paraíso, alcanzan una excelente traducción toda vez que decides adentrarte en la narración gráfica de esta maravilla.

El Anticristo.


Como me dio por buscar grandes clásicos de diversos autores, aquí les presento la adaptación gráfica de una de las obras póstumas del reconocido Friedrich Nietzsche. Obviamente se modificó hasta cierto punto el contenido, agregándole una trama específica con diversos personajes, sin embargo, no se sienten abandonados los argumentos filosóficos propios de la obra original, permitiéndote no sólo una comparación fascinante, sino que para algunos, quizá, una comprensión más profunda de dichos tratados.

Alita, Ángel de combate.



Ubicándonos en una especie de mundo futurista, nos topamos con la mezcolanza de rollos cibernéticos y sentimientos encontrados, desde la perspectiva de Gally, una muchacha robótica, que junto a su inseparable compañero Ido, se embarcarán en un fantástico viaje como cazadores guerreros, luchando por su propia supervivencia, y tratar de discernir en el pasado de la chiquilla.

Akira


Un clásico dentro de su respectivo género, desde su trama alucinante y el desenvolvimiento de sus personajes, pasó de ser no sólo una obra que marcó a toda una generación, sino una lectura de culto a nivel mundial. Ambientada en una versión futurista de Tokio, donde el descubrimiento de tecnología avanzada desencadena una destrucción nuclear que asola varias ciudades del mundo, se ve como la incansable sed de poder en el ser humano, lo lleva a realizar una serie de experimentos para encontrar un potencial escondido, y sobre todo, nuevos desastres.

Me hubiera gustado argumentar un poco más acerca de cada una de estas maravillosas historias, pero a decir verdad, prefiero que cada uno lo descubra por sí mismo. ¿Dónde encuentran dichas historias? Pues en la famosa página, How To Arsenio Lupin, un blog sensacional donde podrán encontrar todo tipo de cómics. Lo menciono para aclarar que las imágenes o dichos contenidos no me pertenecen de ninguna manera, sólo hago un muestreo por sentirme admirado y querer compartirlo. Sin más que decir, me despido. Yo soy Maximilian de Zalce, el Guardián Eterno; gracias por su atención.


Ninguna de las imágenes aquí ocupadas me pertenece en ningún sentido.
Su utilización es con el único objetivo de demostrar y entretener.
Cada imagen pertenece a sus respectivos creadores.
Estando todo aclarado, me despido.

Más historias.

MÁS HISTORIAS.
Ya me había tardado, ¿no?

El arte de la narración gráfica, ya sea de la actualidad, o de épocas pasadas, nunca me ha llevado a ninguna decepción, entregándonos con veracidad piezas insólitas que han prevalecido a través del tiempo. Ahora regreso aquí, público de todos y ninguno, de mis extensos viajes, trayéndoles no cinco, no diez, ¡sino dieciséis novelas gráficas!, cuyo contenido sin duda les asombrará. Sin más preámbulo, comencemos.

El devorador de historias.


Poseyendo un diseño excelente, y una trama impecable, iniciamos esta lista con el personaje del Cuervo, un ser salido de las infinitas tierras de la imaginación, aventurándose en los confines de la realidad en busca de un significado. Con ayuda de un singular compañero, intentará hallar a su creador, motivándolo a darle un digno final, aunque puede que no sea el esperado para nuestro aventurero favorito.

La última profecía.


En una época donde la mente imaginaba historias sobre dioses egoístas que caminaban por la tierra, nos encontraremos con las experiencias y desventuras de Flavio al presenciar cómo su querida Roma sufre ante el repentino cambio de la fe al único Dios de los cielos.

Charismagic. The death princess.


No todos los benditos traen bendiciones al mundo, y esta historia es la prueba de ello al contarnos cómo Orlana, la princesa de la muerte, absoluta soberana del mundo antiguo, extendía su influencia sobre las mentes débiles desde su nacimiento, estableciendo su dominio sobre todos. Ante tal enemigo, ustedes disfrutarán cómo un grupo de aventureros mágicos decidirán unirse por la libertad, aunque implique la opresión sobre otros.

Imperio obscuro.


Viviendo en tiempos de obscuridad, son necesarias las historias de aquellas lejanas galaxias, donde un joven granjero, un elegido, vivió la aventura que liberó a su mundo de la opresión. Yo deseo mostrarles, con gran placer, lo que sucedió posteriormente a la gran derrota del emperador.

Edad dorada de los sith.


Toda la maldad tiene un origen, ¿no es cierto?, aunque yo prefiero la máxima que versa sobre cómo los monstruos no nacen, sino que se hacen. Volviendo a las leyendas de galaxias lejanas, nos encontramos en una época dorada de obscuridad, donde los llamados Sith, los guerreros del lado obscuro, fueron alguna vez tratados como dioses por civilizaciones primitivas.

Inicios de la orden Jedi.


Completando esta propia trilogía, nos iremos al mismo amanecer de la orden, a los inicios del equilibrio, al comienzo de las leyendas Jedi, y el enfrentamiento contra toda una estirpe de guerreros surgidos del caos y la locura. Dicha historia posee varios volúmenes, así que es mejor tomarse su tiempo ante estas piezas históricas de la ficción universal.

Frankenstein


Adentrémonos a los terrenos del horror y la incomprensión a imagen y semejanza del ser humano, con la obra póstuma y más reconocida de Mary Shelley, donde nos narra los infortunios trágicos en busca del sentido de este moderno Prometeo.

Romeo y Julieta.


Retomando una de las creaciones más vivas de William Shakespeare, ambientada en un mundo post-apocalíptico donde dos grandes familias poseedoras de habilidades mejoradas viven un conflicto interminable, conocemos el surgimiento de un simbólico romance de entre paisajes llenos de odio, donde más allá de la claridad en los sentimientos de corazones jóvenes, nos topamos con la misión imposible de alejar la ira en las almas de la humanidad.

Orgullo y prejuicio.


Basado en la reconocida novela del mismo nombre, el grupo de las maravillas nos trae una adaptación capaz de enganchar a los lectores, conociendo la convicción juvenil, superación de las decepciones y las intrigas, pero sobre todo, el comienzo y el final de una dulce historia de amor.

Wytches.


Perteneciente a la casa Image, hogar de grandes personajes, continúa con su hermosa labor trayéndonos una historia donde una vez más, el folclore místico y la realidad habitual hacen de las suyas en una mezcolanza de suspenso y terror haciendo nacer el cambio en los corazones de un padre al lado de su única hija.

Mjolnir.


¿Cuántas historias que se convirtieron en leyenda cuentan la verdad? Ambientado en una época antigua, conocemos la historia de Thor, un guerrero enano que lucha por la libertad de los suyos, y que guarda el gran misterio de cómo grandes dioses fueron vencidos por pequeños héroes.

Saw – Rebirth.


Retomando los orígenes de las sombras, aquí les comparto una breve anécdota acerca de la vida de Jigsaw, el maquinador de los juegos del miedo, y cómo fueron los acontecimientos en su vida que lo llevaron hasta su inevitable final, y por ende, su tenebroso renacimiento.

Sparta.


La vida de un espartano es dura, sin excepciones, pero de tal aprendizaje sobrevino un sentimiento de justicia y lealtad hacia su nación. Observen cómo lidian esta estirpe de auténticos guerreros ante una patria que se fragmenta delante de sus ojos.

Seven.


Basado en la famosa película del mismo nombre, conocemos los orígenes que motivaron a John Doe, salir de los caminos luminosos de la fe, y surcar los senderos tenebrosos del asesinato en pos de su misión divina para el mundo.

I Feel Sick.


En un mundo al muy puro estilo del invasor Zim, conozcamos las consecuencias que tiene un proceso de creación artístico ante la represión de otros en la búsqueda de alimentar sus carencias, y cómo todos esos proyectos inconclusos pueden volverse entes que te sometan a los más horribles tormentos.

Nahualo.


Éste es ante todo, un cómic de la actualidad, que tiene poco de haber sido lanzado. Nos cuenta la historia de los llamados Nahuales, hombres y mujeres con la capacidad de transformación, y que fungen como guardianes entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Tal historia no sólo promete en ser un testimonio dentro de un formato bastante entretenido sobre la propia cultura mexicana, sino que posee el potencial de plasmar una historia digna al contar con variedad de personajes de diversa índole, no sólo del folclore propio.

Sin más que agregar, me retiro nuevamente. Espero alguna de estas historias haya captado su atención, porque les aseguro que dicha lectura no resultará en vano. Mi nombre es Maximilian de Zalce, el Guardián Eterno; gracias por su atención.


Ninguna de las imágenes aquí ocupadas me pertenece en ningún sentido.
Su utilización es con el único objetivo de demostrar y entretener.
Cada imagen pertenece a sus respectivos creadores.
Estando todo aclarado, me despido.

Caricaturas especiales.

CARICATURAS ESPECIALES.
Si, otra vez.

Saludos a todos nuevamente, público de todos y ninguno, queridos míos. En esta ocasión les muestro algo muy especial, que considero justo y necesario hacerlo en este instante. Aunque ha pasado ya tiempo desde aquella clasificación donde expongo a mis diez caricaturas favoritas, debo decir, sin contradecirme, que el número de lugares requeridos para dicho listado fue muy injusto, debido a que como las caricaturas fueron no sólo una gran parte de mi infancia, sino el impulsor esencial que me movió hacia la creación de historias, aún existen muchísimas dignas de mención. Como en las pasadas semanas acostumbré, rara cosa en mí, indagar en mi pasado, las caricaturas que mostraré a continuación no son para nada actuales, pero que sin lugar a dudas, más de uno recordará con agrado. Así que para mí, es un gran honor, mostrarles estas ocho caricaturas que además de formar una parte muy especial en la niñez de muchos, son parte indudable del folclore de mi esencia.

NÚMERO 1.

¡Súper Escuadrón Ciber Monos Híper Fuerza Ya!


Comenzamos con la caricatura poseedora del intro más complicado de cantar de toda la historia, ♪¡Súper escuadrón ciber monos híper fuerza ya!♪. Vean aquí la mezcla armoniosa y definitiva entre Starwars, Power Rangers, y monos, todo en un mismo formato. Les presento la ciudad Shuggazum, hogar de nuestro protagonista Chiro, el elegido del poder primate, que junto a sus compañeros, Antauri, Sparks, Gibson, Nova y Otto, protegen ese mundo de los constantes ataques del corruptor de galaxias, encarnación del mal definitivo, representación corpórea de la muerte, y uno de los mejores villanos caricaturescos que he visto en mi vida: el rey esqueleto. Esta es una serie muy bien recibida por el público, siempre recordada, en especial por el tan ansiado final de la misma, dejado a la imaginación de su audiencia.
Procederé, si se me permite (aunque dudo que alguien me detenga), a un análisis rápido de su contenido. Ya de entrada se puede ver la influencia de los power rangers debido a los colores empleados, el uso de armas particulares, incluyendo la utilización de un robot gigante para enemigos de mayor volumen. El tan llamado poder primate, hace alusión a la fuerza que rodea a cada ser vivo en el universo, y que permite la manifestación de algunas habilidades adicionales. El alquimista, quien buscando el poder definitivo en la combinación de ciencia y magia, terminó transformándose en el rey esqueleto, es una clara representación de Anakin Skywalker cuando se pasa al lado obscuro como Darth Vader, aunque está el dato interesante de que ya casi al final de la historia, este mismo enemigo es resucitado por medio de un extraño ritual que nos invita a rememorar la resurrección de otro icónico villano, Lord Voldemort. Los detalles en obvio homenaje a las guerras de las galaxias se ven todo el rato en las fuerzas del maligno, teniendo una nave de piedra en forma de destructor imperial, y soldados esqueletos que nos recuerdan a los Stormtrooper, sin mencionar la corrupción de aparatos tecnológicos para fines destructivos, la lealtad de los villanos a su líder maquiavélico, y la abducción de otros vasallos a las filas de la maldad.
Pero lo que definitivamente se lleva todo, es el protagonista, no sólo por ser una mezcla interesante entre un Luke Skywalker y un pequeño Goku, sino el detalle esencial de querer formar parte del escuadrón mono debido a la inspiración provocada por una caricatura de superhéroes, los jinetes del sol, que le motivan a seguir ese ideal. En fin, ¿cómo no divertirse con una serie como lo es esta? Y esperen, que esto es sólo el principio.

NÚMERO 2.

Ginger.


No les miento al decir que cuando Nickelodeon lanzó por primera vez esta serie, a mí se me hizo muy aburrida, lo cual era un fatal error. A mí no me iban mucho las caricaturas que no contenían estos elementos fantásticos, en especial al tener malas experiencias con otro tipo de series con ese estilo, como Doug o Hey Arnold; ¡no me mal entiendan! Me encantan estas dos últimas, pero son de mi preferencia las de otro tipo. Pero la pinche historia, la que nos ocupa, encontraba la forma de engancharme, al poseer un gran contenido. Ésta nos narra las experiencias de una joven llamada Ginger, quien va contando sus diferentes aventuras ante la vida, todas anotadas en su diario personal. A lo mejor no les suena muy emocionante, pero es que hubo circunstancias a lo largo de la caricatura, que alcanzaron una complejidad sublime. Excelente argumento, temáticas profundas, personajes bien construidos, en sí, tenía de todo un poco, por lo que era imposible no sentirte atraído, incluso identificado con algunos de los personajes que se mostraban. Ginger es mi referencia principal cuando digo, de que si quieren caricaturas que realmente enseñen de forma productiva, no sólo a los niños, sino al mundo entero, pues aquí la tienen.


NÚMERO 3.

Skimo.


Si, si, lo sé, Skimo no podría considerarse caricatura debido a que es una serie actuada, con personas reales, pero yo pasé momentos increíbles viendo este programa, y fueron ratos muy disfrutables de mi niñez. Para mí me resultó imposible llegar a olvidar a ninguno de los personajes, ¡a ninguno!, siendo que por quienes eran y cómo reaccionaban a las aventuras que vivían, te dejaba recordarlos para siempre. Fito y Tavo, dueños del local más cool de la zona, llamado Skimo, cuentan sus aventuras y desventuras tanto dentro como fuera de su negocio. A mí, en aquella época, donde se estrenó en Nick el primer capítulo, me dejó una grata sensación de comodidad, una canción introductoria que jamás olvidaré, y con ganas de saber qué le sucedería a tan increíble dúo en posteriores episodios.


NÚMERO 4.

El manual de supervivencia escolar de Ned.


Creo que el título lo dice todo, ¿no? Ésta sigue, por obviedad, el mismo ejemplo del caso anterior, por lo tanto, desde su primera lanzada, hasta su inevitable fin, me dejó con personajes inolvidables, y estoy seguro que no fui el único que se divirtió con los planes de Ned, los gestos de Cookie, y las rabietas de Moze, sin mencionar el bello romance que fue construyéndose hasta su divertido clímax.


NÚMERO 5.

Kappa Mickey.


Esta es una de las series que muchos no recuerdan, y que obtuvo muchas críticas debido a su propuesta mezclada entre animé y animados, pero es que con capítulos tan padrísimos como “Campamento”, y “Splashomon”, se ganó mi lealtad absoluta, y un lugar seguro en este listado. ¿Cuántos viernes por la tarde, no me la pasé de risa loca, con las ocurrencias de Mikey, las estupideces de Gonard, el nerviosismo de Guano, el romance de Mitsuki, y las rabietas de Lily? Al mismo tiempo que este grupo de actores trataban de sacar adelante un programa sobre un grupo de superhéroes que combatía a un terrible enemigo, todos ellos vivían diversas aventuras las cuales les hacían aprender sobre ellos mismos y cómo desmadrar más cualquier asunto. Absolutamente increíble, y lamento no haber podido atestiguar una posible conclusión.


NÚMERO 6.

Dave el bárbaro.


Si la serie de hace un momento era poco recordada, de ésta no deben tener ni la más mínima idea, aparte de que fue muy criticada, y tuvo una misteriosa cancelación. Me las arreglé para conseguir todos los episodios emitidos, y poder revivir aquellos increíbles momentos. En la lejana tierra de Udrogth, mientras los reyes se lanzaron a combatir el mal en el resto del planeta, dejaron a cargo de la protección del reino al cobarde príncipe bárbaro Dave, junto a Lula su espada encantada, sus hermanas la feroz Fang y la princesa Candy, incluyendo a su glotón tío mágico Oswidge y un curioso dragón mascota llamado Faffy. Aunque los personajes no sufrían un cambio como tal en los muy escasos episodios que llegaron a emitirse, si hubo momentos muy bellos, donde el intelecto superaba los músculos y el mal era vencido. Memorable para mí, y espero que para algunos más también.


NÚMERO 7.

Duelo Xiaolin.


Aquí hemos llegado a uno de los grandes de Cartoon Network, mostrándonos las hazañas de un grupo de jóvenes monjes shaolin, dedicados a la búsqueda de artefactos místicos llamados Shen-Gong-Wu, mientras protegen el mundo de poderosos villanos, y de otros mil años de obscuridad. Pude ver esta historia completa, de principio a fin, regalándonos momentos épicos, batallas increíbles, personajes entrañables, y un final de recuerdo. Sé que hubo una continuación, la he visto, pero con el debido respeto, no es comparable a lo original.


NÚMERO 8.

31 Minutos.


Y llegados al final de esta lista, creo que esto último no necesita presentación. 31 minutos, el noticiero más veraz de las caricaturas, cuenta las andanzas de un grupo de singulares personajes, dedicados a contar las mejores noticias cueste lo que les cueste. Su calidad y esencia es lo que la destaca para ser es una de las series más memorables de la televisión.

Sé que podría contar con más caricaturas para este listado, debido a que en mi infancia vi montones, ¿quién no recuerda Las sombrías aventuras de Billy y Mandy, Coraje el perro cobarde, Hora de aventura, las chicas súper-poderosas, Kim Possible, la vida y obra de Junniper Lee, y los aventureros K.N.D Los chicos del barrio?


Todas maravillas en su época, pero decido recopilar las que a mi percepción, y vulnerabilidad, fueron las más extraordinarias para mí, sin hacer menos a las demás ni mucho menos su arte. Estoy seguro que muchos reconocen algunas de éstas, y sé que comprenderán la extensa belleza que poseen. Con renovadas energías, me despido por ahora. Soy el Guardián Eterno, Maximilian de Zalce; gracias por su atención.


Ninguna de las imágenes aquí ocupadas me pertenece en ningún sentido.
Su utilización es con el único objetivo de demostrar y entretener.
Cada imagen pertenece a sus respectivos creadores.
Estando todo aclarado, me despido.

Tercer acto. Comenzamos.

No está muerto lo que puede dormir para siempre

Y con extraños eones,

Incluso la muerte puede morir…

¡KLATTU! ¡VERATTA! ¡NIKTU!

EL GRAN RETORNO DEL GUARDIÁN ETERNO.

Os saludo nuevamente, querido público de todos y ninguno, soñadores, artistas, héroes, monstruos, guerreros, y conocedores de toda índole. Para todos aquellos que me creían extinto, hago aquí acto de presencia desde las profundidades de mí ser, desde la noche reptante en las cavernas de mi interior, desde mi hora más obscura, para informarles que he renacido con nuevos proyectos, muchos más análisis, y muchas más enseñanzas, tanto para ustedes como para mí mismo.
Ha sido complicado, no sólo por nuevas labores en mí existir, sino también por aventuras que han acontecido en mi camino. Las mías son sólo palabras breves en comparación de todo lo que planeo realizar, todas las historias que quiero contar, y todos los conocimientos que quiero poner en práctica. Sin más verborrea, os saludo a todos nuevamente, aquellos atentos a mi trabajo, esperando que lo disfruten con fervorosa impaciencia.


¡TERCERA LLAMADA! 



¡TERCERA!



¡COMENZAMOS!